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martes, 8 de enero de 2008

Querido San Nicolás...


Hoy se acaban mis vacaciones. Trabajo y universidad… de nuevo. Espero poder seguir en contacto con la frecuencia que quisiera. Estoy seguro que me mantendré en contacto.

Espero que Santa Claus, San Nicolás, el Niño Jesús o los Reyes Magos me traigan un novio bello, dulce, cariñoso y que me quiera en el 2008.

Por el momento, vi un video muy cómico en el blog de JP, acá se los dejo. Monchis tiene una lista muy buena de las 10 cosas que tiene que hacer alguien gay antes de morirse (jajajaja).
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A los que se lanzaron...
Monchis, gracias por todos tus comentarios, muy rico, de verdad, disfruté mucho leyéndote, un abrazo grande pa ti.
Migue, mucho éxito para ti también en este año. Tienes razón, no es fácil trabajar y estudiar. Espero poder aguantar la mecha, lo sabroso es que me encanta la carrera y me gusta mi trabajo y las cosas con gusto saben diferente. Suerte en tu diplomado.
Leo, obrigado, eu gostei muito do seu blog. garotos lindos, historias interesantes, e muitas linguas, rsrsrsrsrs. beijhos pra ti.
Milo, gracias por la explicación. Como sabes, no conozco el "lenguaje" paisa, jajajaja. El Salpicón acá le llamamos tizana, "pasante" es la primera vez que lo escucho, claro yo tampoco bebo mucho, asíq ue no me creas, y lo del "cuncho" suena muy gracioso. Gracias por la explicación y ya corregí lo de Palacé.
Otro, sí, muchachón, me mudé. Más adelante les cuento las razones. ¡Feliz año pa ti también!
JP, gracias, y los mejores deseos pa ti y tu familia
Polar, síiiiiiiiiiiiiiiii, año nuevo, blog nuevo. Me encantaron las fotos que pusiste, de hecho grabé varias en mi compu. jajajajajaaj un fuerte abrazo polar, jajajajaja
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¿Qué leo y escucho en estos días?
"Gabo nació en Caracas no en Aracataca" de Juan Carlos zapata
"¿Por qué escriben los escritores?" de Petruvska Simne
Lo nuevo de Beyonce, Tiesto y Bajo Fondo
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Un abrazo gorila a todas y todos.

Mi primera vez en una disco gay

Toqué el timbre, se abrió una rendija pequeña. Me vio, abrió la puerta completa. Me pidieron la cédula, la mostré. Tenía 18 años. “¿Cuánto es?” “Tanto”. Saqué la cartera, pagué. Me revisaron y entré. El sitio era de ensueño; la música, arrechísima; música electrónica toda la noche. Había grandes afiches con imágenes de tipos bellísimos, desnudos, torsos, hombres, todo muy gay. Había espejos, una barra enorme y en otra sala la pista de baile. Cornetas en las cuatro paredes, luces arriba que acompañaban con sincronía el ritmo, más espejos.

Me acerqué a la barra y pedí un tequila. Tenía mucho frío porque había esperado en la Plaza Altamira desde las 9 de la noche hasta medianoche. Era diciembre y hacía frío en Caracas, así que pedí un tequila y al ratico el frío se me fue.

Vi los rostros de la gente. No podía creer que todos ellos, algunos sexys, bellos, varoniles, masculinos, pudieran ser gay… pero lo eran.

Me fui a la pista de baile y algunos voltearon como diciendo “Carne fresca”. Burda de desagradable esa sensación. Viejos verdes. Cerré mis ojos y comencé a bailar. La música era riquísima. Era Tiffany, un icono de la movida gay caraqueña desde los años 80. Toda una institución. Cerró después del paro petrolero de 2002.

Los sitios de ambiente tienen fama de poner música muy arrecha y Tiffanys era un excelente ejemplo. El lugar, la decoración, la música, todo era bellísimo.

Recuerdo el olor cuando estaba entrando, Tiffanys estaba metida como en un sótano y olía a humedad. Tenía un olor característico. Olía a Tiffanys. Se sentía el aire acondicionado frío, al menos en la entrada. Las paredes y el piso estaban forrados con una alfombra, los espejos, la gente hablando, besándose. Todos tipos, todos gays.

¡Dios! Todavía recuerdo el olor y lo que sentí cuando estaba entrando, después que me revisaron y bajé los primeros escalones.

Feliz gayniversario

Este post lo publiqué hace unos meses, en mayo del año pasado, y quería colocarlo de nuevo en este nuevo blog.
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Este mes estoy de aniversario. En mayo de 1997 estaba en primer año de la universidad. Estudiaba en las mañanas pero como vivía muy lejos no llegaba a tiempo, e iba muy mal. En febrero evalué mis posibilidades reales de recuperar las notas del año y me di cuenta que era muy cuesta arriba. Aún haciendo el mayor esfuerzo, iba a reprobar dos o tres materias. Así que lo pensé y tomé la decisión de retirarme.

El 25 de mayo del 97 fui a la universidad, después de haber conversado con mis padres y con una amiga de la casa que es terapeuta, e hice el retiro de todas las materias.

En teoría, comenzaba el año siguiente la misma carrera pero en el horario de la tarde y aunque ese era el plan, no podía dejar de sentir mucha incertidumbre, el susto en el estómago, la sensación de que era un salto al vacío y que quizás no regresaría a la universidad.

Ese día cuando salí de la universidad, la Ucab, no quería irme directo a mi casa. Necesitaba caminar, despejar la mente, pensar en otras cosas. Así que no me fui por el metro de Antímano sino que tomé el metrobus para la estación La Paz.

Al llegar a la estación preferí caminar por esa zona. Caminando y caminando llegué al Bloque de Armas que en su planta baja tiene una librería La Novedades y como yo adoro las librerías, entré.

Siempre disfruto estar un rato entre libros, leyendo los comentarios, imaginándome todos los libros que me gustaría leer y que no sé si algún día pueda comprar.

Fue así como revisando entre los estantes llego a la parte de las revistas y lo veo. Él me ve. Bueno, nos vimos. Era una revista con un tipo demasiado bueno en la portada. Una revista para mujeres. Era el carajo de la imagen. Se veía que estaba desnudo, aunque no se le viesen los genitales, y tenía el traje de baño alrededor de su cuello.

¡Dios, demasiado rico!, ¡demasiado bello! Estuve parado allí un momento disimulando que estaba viendo una National Geographic pero en verdad estaba viendo de reojo a este tipo.

¡Tómala y ojéala! ¡Agárrala! No, me da miedo. ¡Tómala, coño! Nadie se va a enterar. Me da terror. Toma la puta revista, hasta cuando vas a seguir dejando de hacer cosas por los demás, por tus padres, tus profesores, tus amigos, tus compañeros de trabajo. ¡TOMA LA PUTA REVISTA Y OJÉALA!

¡AAAAAAAHHHHHH! ¡Cállense! ¡Está bien, la voy a tomar!

Me acerco, extiendo mis brazos -estaba frío del miedo-, la tomé, la acerqué y la ojeé. No recuerdo nada de lo que vi, lo importante era tomarla y ojearla.

Lo hice y la puse de nuevo en el estante.

Seguí caminando. El corazón se me iba a salir. Estaba super acelerado. Tomé otra revista de cualquier tema pa despejar la mente, pero ahora sólo pensaba que tenía que comprarla.

Cómprala. ¿Qué? ¿Estás loco? La gente se va a enterar que eres maricón. ¡Cómprala, cabrón! A nadie le interesa lo que tú hagas en tu vida privada. ¡No, me da burda de cague! ¡Cómprala! ¿Qué van a pensar los demás, la cajera, si algún conocido está en la librería mientras estoy pagando?, ¿y después qué voy a hacer con ella?, ¿dónde la voy a guardar?, ¿y si la encuentran mis padres?, ¿y si rumbo a mi casa me para la policía y me pide que abra el bolso?, ¿cómo voy a explicar que tengo esa revista, una revista pornográfica para mujeres? ¡CÓMPRALA, CABRÓN! ¿Hasta cuándo vas a seguir siendo un cobarde de mierda? Tómala, págala y comienza a vivir tu vida, guevón, cómprala porque se te va a pasar la vida y vas a estar viviendo para complacer a los demás, tus padres, tus amigos, tus familiares, pero nunca vas a vivir como tú quieres vivir. Tómala y demuéstrame que no eres un cobarde de mierda. Tómala.

¡AAAAAAAAAAGGGGRRRRRRRRRRR!

¡VAYA TODO EL MUNDO A LAVARSE EL CULO! ¡A COMER MIERDA! YO SOY MARICÓN, Y ME GUSTA ESA REVISTA Y EL TIPO DE LA PORTADA. ASÍ QUE ME LA LLEVO.

La tomé, temblando con las manos frías y el corazón a punto de salirse del pecho del cague. Me acerqué a la caja junto con otras cosas que estaba comprando. Estaba requetecagadísimo.

Pensé que cuando la muchacha de la caja la viera iba a tocar un botón rojo enorme, como una alarma, pensé que iban a salir unas luces como las de las patrullas e iban a sonar las alarmas. ¡Un maricón, un maricón! Pero no…

Solo vio la revista. Me dijo que el chico de la portada estaba muy lindo. La pasó y listo. Salí de la librería con la certeza de que era gay, de que me gustaban los hombres

Yo había estado teniendo encuentros sexuales con un vecinito contemporáneo desde los 13 años, pero a pesar de que estábamos juntos, nos masturbábamos y yo le hacía sexo oral, entre nosotros decíamos que no éramos maricos, que nos gustaban las mujeres, que eso era solo por diversión. Como dicen en American Beauty “nunca subestimes el poder de la negación”.

Con la revista era diferente. Era algo concreto, tangible. Si una hora después yo cambiaba de idea y me decía que no era gay, pues tenía una cosa tangible en mi bolso, en mi cuarto, en mi closet, que me desmentía. Además era algo que no iba a botar.

“Compro, luego existo” jajajajaja, “tengo, luego soy”… tengo algo gay, luego… soy gay. Es absurdo pero así me sentí.

Ese fue el día en que asumí que era gay. Era el 25 de mayo de 1997. Tenía 17 años, me estaba retirando de la universidad y no tenía ni puta idea de las cosas que me tocaría vivir más adelante. Sólo quería ser honesto conmigo mismo. No quería ser valiente, ni activista, ni quería cambiar al mundo, ni nada de esa paja. Solo quería ser honesto.

Creo que soy gay


Desde que tengo memoria me han gustado los varones. De pequeño era muy afeminado, y eso me generó problemas con mi padre, mis vecinos, entre otros.

En primaria, una vez estuve involucrado en un incidente con otros dos niñitos de la cuadra y fue todo un escándalo. La mañana siguiente, antes de ir al colegio, mi mamá me dijo que no podía estar haciendo “esos” juegos, sino juegos de niños, como las metras, o el trompo. Ese día entendí parte de la dimensión del rechazo que generaba mi forma de ser en los demás.

Un domingo, creo que en quinto grado, estaban promocionando una película en un canal de dos amigos que se montaron en un cuadrilátero a boxear para ganar un poco de dinero y sin querer se arrancaron los pantalones. Las mujeres presentes se emocionaron por lo sexy de los dos carajos y ellos comenzaron a hacerlo para ganar dinero. Boxeadores stripers.

Esa mañana, cuando me di cuenta que me gustaban los dos tipos, y que me hacían sentir cosas en mi estómago, me fui a mi cuarto y lloré de la rabia conmigo mismo, porque eso que sentía estaba “mal”. No entendía por qué, solo lo sabía.

En bachillerato, cuando me gustaba un carajo lo único que hacía era no verlo, ignorarlo completamente para que no se diera cuenta que me gustaba. Era asombroso mis niveles de represión.

En algún punto entre primaria y bachillerato, dejé todo mi amaneramiento. Me reprimí y me convertí en un nerd, estudioso, sin emociones, frío.

Lo más difícil en mi proceso fue decirme a mí mismo que me gustaban los hombres. Lo demás vino solo, pero a mí me costó 17 años aceptar parte de lo que era. Para algunas personas esto es un proceso sencillo “Me gustan los tipos, creo que soy gay”. Para mí fue lo más difícil. Después las cosas han sido diferentes, con problemas y todo lo demás, pero siempre siendo yo, honesto, el que yo quería ser de verdad.

Mi cajón de juguetes


De pequeño era un niño solitario. Tal vez fuese porque era hijo único o tal vez sólo porque era así y punto. Tenía un cajón de madera, pintado de colores y adentro guardaba todos los juguetes, carritos, muñecos, piezas, todo lo que tenía iba a ese cajón, regalos de piñatas, cotillones, era una mezcla de muchas cosas.

Cuando iba a empezar a jugar volteaba el cajón y los juguetes caían desparramados en todo el piso de mi cuarto. Casi siempre jugaba en mi cuarto.

Ahí comenzaba todo. Empezaba a armar una ciudad, calles, casas, vidas, muñecos, carros, todo tenía una historia, había un mercado, trabajo, escuela, diversión, eran pequeñas ciudades.

Cuando descubrí los sartenes y las pequeñas cocinas de plástico que vienen dentro de las piñatas, mis juegos eran mucho más reales. Cada casa intentaba tener una cocina, con sartenes, ollas. Preparaba cenas, almuerzos. No todas las casas la tenían, pero las principales sí.

Un año, no recuerdo cuál, llegó a mis manos una edición del cuento del Diluvio Universal, pero era de esos cuentos que cuando los abres salen figuras de cartulina en relieve. Todo era muy impresionante, el arca, los animales, Noé, su familia, el diluvio.

No me vine a dar cuenta sino ahora en la adultez, pero después de eso cuento todos mis juegos con el cajón de los juguetes terminaban con un gran diluvio, o con una ola gigante que venía de muy lejos y les permitía a la gente de la ciudad prepararse y modificar sus casas para que flotaran.

Cuando finalmente llegaba la ola, arrasaba con parte del pueblo, pero otra parte flotaba y sobrevivía. Ese no era el final del juego. Continuaba la vida, ahora en modalidad acuática, los muñequitos se transportaban en lanchas, remando, y mi pueblo era de palafitos o de casas flotantes.

Lo asombroso de todo esto es que yo podía durar horas y horas jugando en mi cuarto, con mis juguetes, sin pronunciar una palabra, ni una sola. Todos los diálogos, toda la acción, todas las vivencias de mis muñequitos, pasaban en mi mente, en mi cabeza.

Horas y horas de absoluto silencio. Hoy recuerdo eso y me parece increíble, inverosímil que un niño pueda durar tanto tiempo en silencio.

Mi mamá siempre cuenta un día que había unos amigos de mis padres en la casa, y comenzaron a buscarme. Era la 1 de la tarde, buscaron, me llamaron, la sala, el patio, la cuadra, los vecinos, llamaron, llamaron y nada que yo aparecía. Estaban a punto de llamar a la policía cuando mi mamá se le ocurre buscarme en mi cuarto. Entra y me ve. Estaba super preocupada, me preguntó donde había estado todo ese tiempo, cerca de cuatro horas, y yo le dije que en mi habitación jugando, tan metido en el juego que no escuchaba que me llamaban, cerca de cuatro horas jugando en el más absoluto silencio. De verdad era un niño solitario.

martes, 1 de enero de 2008

Bienvenido 2008



Llegó el 2008, y como todos los años, lo recibí con mi papá y mi mamá. Antes, hace unos años, hubiese hecho una lista de mis metas para los próximos meses, lo que quería lograr en mis estudios, mi trabajo, en el plano personal, en mi vida amorosa, con mi trabajo voluntario… y pare usted de contar.

Ya no hago listas, ni largas, ni cortas, nada. Dejo que el año me sorprenda, tenga algunas metas que me propongo, pero no le pongo fechas, ni límites, ni plazos. Solo dejo que las cosas vayan llegando.

Para el 2008 continuaré haciendo mi maestría, espero tener estabilidad laboral, poder ahorrar y que lo demás me sorprenda.

Me gustaría vivir una relación de pareja, formal, exclusiva, íntima. Vamos a ver qué pasa.

Bienvenido este nuevo año, mis mejores deseos para todos y todas los que visitan este espacio en la blogósfera. Mucha buena vibra. Un fuerte abrazo.

Mi primera vez en el cine



La sala me parecía enorme. Todo estaba oscuro. Creo que llegamos cuando ya había comenzado la película. Estaba con mi mamá, una amiga de ella, y un amiguito mío. Yo tenía como 5 años y mi mamá me había dicho que ese día íbamos a ir al cine. Yo nunca había ido. Así que no entendí a qué se refería.

La película comenzó, no había que leer letras, era en español. Había un niño con un libro en su escuela y una historia cargada de mucha fantasía. Atreyu, Falcon, el Pantano de la desesperanza, el Señor de Piedra, la emperatriz, y el niño seguía leyendo su libro, metido de lleno en la historia, un cuento apasionante.

La primera vez que fui al cine vi la “Historia sin fin”, y me parezco tanto a ese relato. Un humano sin esperanzas es fácil de manipular, la lucha contra la Nada, si la tristeza se apodera de ti te hundes en el pantano de la desesperanza, Fantasía no tiene límites, creo en todo eso.

La vida sigue su camino, y uno crece, se cae, se golpea, llora, se levanta, pero siempre intento que esa parte de mí no desaparezca, no muera. Ojala la magia nunca deje de creer.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Escribir respirar

Realmente escribir para mí es como respirar. Estos meses que he estado full entre la universidad y el trabajo he guardado tantas cosas que quería poner sobre el papel. Finalmente tengo el tiempo para sacarlo, así que comenzó la catarsis.

Como había comentado dejé el medicamento hace unos meses, lo tomé por un año y un poco más, y mientras lo tomaba la ansiedad desapareció. Seguí yendo a terapia y fui trabajando varias cosas que necesitaban solución. Cuando dejé el medicamento había mucho miedo. La ansiedad regresó al poco tiempo, pero poco a poco he aprendido a manejarla con recursos propios: escucho música, leo, hago ejercicios, me relajo, respiro, y sobre todo, he simplificado mi vida enormemente. No asumo vainas que me vayan a generar peos, problemas o conflictos innecesarios.

Willy decidió lanzarse al agua, tomó impulso, brincó y más allá del sustico en el estómago, algo le dice que las cosas van a salir bien.

Bailar una de mis pasiones

Bailar es una de mis pasiones. Adoro el tecno, la música electrónica. En realidad bailo de todo. Soy ese tipo que va a las fiestas y baila toda la noche, lo que pongan, con quien sea, abuelitas, tías, amigas, muchachas, mujeres casadas, solteras, divorciadas… y si el ambiente lo permite, también echo un pie con uno que otro carajo.

Bailo de todo, tropical, merengue, salsa vieja, brava, erótica, regeton, rap, calipso, de todo… pero si hay algo que me encanta es la música electrónica.

Una de las cosas que descubrí apenas comencé a ir a los sitios de ambiente es que la música techno que ponen en esos lugares es muy rica. Al principio cuando empecé a ir a discotecas gays, no existía lo de hoy. Antes había lugares con tipos de música, Tal sitio pone techno; el otro, salsa y merengue, el otro pone de todo. Así que uno debía saber qué le provoca bailar esa noche antes de escoger el local.

Ahora hay sitios con varios ambientes, donde puedes bailar toda la noche lo que te provoque y si te aburres y quieres cambiar, sólo cruzas de un ambiente al otro y listo. Me gusta ese concepto.

En estos tiempos, cuando quiero desestresarme, cuando estoy feliz y quiero celebrar, cuando estoy tenso y quiero relajarme, cuando quiero escapar, o cualquier otra cosa, me voy a una disco y bailo toda la noche música electrónica. Cierro los ojos y comienzo a bailar, sólo, conmigo mismo, sin nadie que se me pegue. Como digo yo “comienzo a tirar patadas y kunfú”.

Para mí es muy rico, poder ir a un local y bailar toda la noche y drenar, celebrar, reírme, gozar la música, es muy sabroso y lo disfruto mucho.

A veces hay tipos que te caen en la pista, y como me ven bailando solo creen que estás en plan de cacería, y se me acercan. Yo me doy cuenta porque termino dándoles un manotazo sin darme cuenta cuando se acercan mucho porque, como les dije, yo cierro mis ojos.

Luego que me disculpo por el manotazo, y ellos vuelven otra vez a acercarse y es que caigo en cuenta que me están cayendo.

Intento seguir en mi baile, pero algunos insisten y comienzan a hablarme, que ¿qué hago aquí? Bailando ¿y con quién? Yo solo ¿y por qué tan solo? Y toda esa sarta de babosadas que dice un tipo que te está cayendo en un sitio donde apenas puedes escucharlo.

Si el carajo está simpático, me lo buceó un ratico, intento bailar con él pero sin estarse pegando y luego sigo con lo mío. Si no me gusta, me lo sacudo rápido. Los peores son los que quieren pegarse, y quieren venir a restregarte sus bultos, como si uno estuviese allí para que le recuesten pendejadas.

Una vez se me acercó un catire, alto, más alto que yo, simpático. Ese insistió e insistió, me dijo antipático porque no le paraba bolas, lo tropecé no sé cuantas veces, hasta que terminé cediendo, bailamos un rato y al final nos dimos unos besos.

Otros tipos solo te ven toda la noche y no se acercan. Te ven como si fueras una torta de fresa con crema apetecible en una pastelería, pero no se acercan… afortunadamente.

Y es que algunos de mis amigos no entienden que yo vaya a una disco con ellos, y mientras que ellos están cuadrando un polvo, un levante o un teléfono, lo único que a mí me provoca hacer es bailar toda la noche en la pista electrónica.

Mi salida ideal es una noche donde el DJ haga mezclas arrechísimas, la gente se lo tripee un montón y haya espacio en la pista para bailar tranquilo. Lo demás es bonus track.

Willy en búsqueda

Me siento solo. Después de dos años de soltería, decidí que ya ha llegado el momento de comenzar una nueva relación. Por un tiempo, sólo quería disfrutar de mi soltería, y lo hice. Fue genial. Conocí muchos chicos lindos, simpáticos, conversadores, con algunos tiré, muy rico, con otros aprendí cosas nuevas. Aprendí de danza, literatura, música brasileña, jazz, baile flamenco, religión yoruba, portugués, rock, japonés, fútbol español y otras cosas.

Pero luego de haber disfrutado mi soltería por un largo periodo, caigo en cuenta que quiero comenzar una nueva relación de pareja, quiero establecer un vínculo más firme con una sola persona, quiero poder escucharlo y que me escuche, quiero contarle cómo me fue en mi día y escucharle el de él, quiero dormir con él, no sólo tirar, quiero intimidad, quiero poder levantarme de madrugada y decirle las cosas que me preocupan, mis sueños, proyectos, quiero un novio, una relación de pareja, quiero ir al cine, comer helados, conocer a su familia, y que él conozca la mía.

Así que para ser consecuente con esa decisión he dejado de putear en este momento. Por ahora no quiero solo tirar, y a los chicos que me han hecho invitaciones directas de “quiero tirar contigo”, pues les he dicho que en otro momento.

Hay un moreno bello, alto, 1.87, cuerpo de gym bello. Tiramos hace un año, demasiado rico y después él me escribió unas veces y ya. Ahora le volví a escribir, salimos a bailar y desde hace una semana hemos estado escribiéndonos de vez en cuando. Él fue honesto y me dijo que estaba saliendo con alguien en este momento, y que solo me podía ofrecer su amistad. Yo, la verdad, no quiero solo tirar así que me gusta la idea de salir como amigos con él.

Esta otro chico que conozco desde hace tiempo, me gusta y no he podido decírselo, lo vi hace días en la calle y le pedí el teléfono. Vamos a ver qué pasa ahí.

El catire lo vi hace un mes en el metro. Él me vio, me llamó, hablamos rapidito en Plaza Venezuela, está muy lindo, demasiado lindo. DEMASIADO LINDO. Lástima que sea tan chamo. Tiene 19 años. Muy chamito. Con dos años más va a estar para chuparse los dedos. Me encanta mi catire.

El bailao de flamenco no pasó la prueba. Después de lo de la fiesta lo llamé una vez, se mostró distante, y lo mandé a la mierda. Con el tiempo estaba hablando con un pana, que es amigo de él, y luego que termino de hablar me llama de nuevo, para decirme, que el bailao, que estaba al lado de él, me mandaba saludos. Hablamos un rato por el cel y listo.

No hay más nadie. Hay unos que son solo para tirar, con los que ya tiré o que están en lista de espera. Hay otros con los que ni me provoca. Ni modo.

Ojalá encuentre a alguien con el que pueda vivir esto que quiero, una relación de pareja, honesta, hermosa, franca, sincera, cálida, amorosa.

Willy cableado

Cuando las cosas en el trabajo están suaves me gusta salir temprano, ir al gym en las noches a las 7 y estar en mi casa a las 9 pm. Luego del gym, tengo una programación montada, jajaja. Los lunes me gusta ver “Jericho” en AXN y luego “Grey’s Anatomy”, los martes he intentando ver “Torchwood” en People & Arts pero realmente me cuesta llegar temprano esos días, los miércoles me decido entre “Ugly Betty” en Sony o “Brothers & Sister” en Universal Channel, los jueves son de “Project Runway” en People &Arts, y los viernes casi nunca llego temprano.

Esa es mi semana en el cable. Los fines de semana intento ponerme al día con las series que no puedo ver en la semana. Eso es lo que veo por cable. ¿y tú qué ves?

El gimnasio

Apenas pasan unas semanas que no puedo ir al gimnasio mi cuerpo protesta. No es fácil, entre el trabajo, la universidad, el intento de tener vida social y además tener que morar en una ciudad satélite, pues se ve complicado intentar ir a gimnasio con frecuencia.

Pero luego que me estabilicé con la nueva rutina diaria de subir y bajar de Caracas, que empecé clases, y que me di cuenta que sí podía aguantar el viaje… retomé mi rutina en el gym.

Intento ir cuatro veces a la semana, pero es complicado, por eso, me alegro con que pueda ir tres veces. El cuarto día es un bonus track. Además descubrí una nueva ruta. De regreso a casa el problema de mi ciudad satélite son las colas en el Terminal y en la salida de Caracas, luego que uno agarra la vía, llegas en menos de una hora.

Con esta información descubrí una nueva ruta. Tomo un autobús que me deja lejos de la casa, pero que sale rápido de Caracas, luego tomo una camionetita para llegar a la parada que me lleva a mi casa y por último tomo el autobús. Aunque suene complicado, con esta nueva ruta no hago cola de pie, viajo sentado, llegó super rápido a la casa y puedo ir al gimnasio.

Si intentara la ruta de siempre, tuviera que esperar 30 minutos o más en la cola de los paraos (personas que se van de pie), para luego montarme en un autobús que va a tardar casi una hora intentando salir de la ciudad, para llegar a mi casa, tarde, cansado y con ganas de caer rendido en mi cama.

Gracias a esta nueva ruta, llego a casa en menos de una hora, UNA HORA ¿Saben lo difícil que era eso antes? No pensé que fuera posible. Llego antes de las siete, me baño, me pongo mi ropa deportiva y me voy para el gym. Y es de un rico que ni se imaginan. Sudo como una regadera, dreno, libero tensión, veo chicos lindos, y pongo mi cuerpo en forma.

A las nueve ya estoy en mi casa, recién bañado, viendo mi programa favorito, con ganas de caer rendido en mi cama, feliz y pleno, por el día que tuve.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Mi muelle


Hola a todos/as
A los que ya me conocen y a los que vienen por primera vez.

Este es mi blog, mi muelle, el espacio donde me desahogo, donde escribo, grito, canto, sueño. Este es el espacio donde tomo impulso, doy uno, dos, tres pasos, brinco y… chapuzón, caigo al agua. ¡Demasiado rico! ¿Te quieres lanzar? Bienvenido/a.

Un abrazo gorila.

Willy

Las cosas que me gustan

Me gusta caminar descalzo. En mi casa estoy casi todo el día sin medias. Me gusta esa sensación. Una amiga de la casa que es terapeuta nos explicaba hace tiempo que esa es una manera sencilla de “hacer tierra” y descargar energías pesadas.

Efectivamente estamos llenos de energía. La estática es sólo un ejemplo visible de ella. Pero también los aparatos eléctricos. Varias veces me ha pasado que agarro un equipo y me da un corrientazo.

También me gusta leer. Adoro los libros. Mi casa está llena de libros, nuevos, usados, de mis padres, de la universidad. Me encanta la idea de encontrar un buen libro que me acompañe por unos días.

Me gustan las margaritas. Son mi flor favorita. Son sencillas, frescas, hermosas, silvestres. Cuando mis finanzas me lo permiten y tengo la oportunidad de pasar por un puesto que venda flores, me gusta comprar un ramo de margaritas y llevar a mi lugar de trabajo, tener en mi cuarto, colocar en la sala.

Me gusta ver las estrellas. Me encantan las noches estrelladas, los cielos despejados donde se pueden ver muchos puntos de luz a pesar de la contaminación lumínica de las ciudades.

Cuando estoy enamorado me gusta dormir sintiendo el cuerpo de la otra persona. A ver si me explico. ¿Han leído la novela Gabriela, clavo y canela del escritor brasileño Jorge Amado? Hay una parte que describe a Gabriela durmiendo en su cama con el árabe, la luz de la luna entraba por la ventana y el árabe dormía con su rodilla y su muslo apoyados en una nalga de Gabriela. Esa imagen me encanta. Y así me gusta dormir cuando estoy enamorado. No pegados, ni abrazados (abrazados es muy rico, pero por un ratico solamente). Me gusta dormir con mi pareja sintiendo el contacto, con una parte de él descansando sobre mí, su brazo sobre mi pecho, su mano sobre mi espalda, sus muslos sobre mis nalgas, nuestros pies enrollados.

Me gustan las cosas sencillas. Me gustan las fuentes, los sitios con agua, las plazas, los parques, el color de la grama después de llover. Me gusta jugar con mis perros, echarme al piso con ellos, que se me tiren encima, me laman, me muerdan.

Adoro los zapatos de tela. En una época de mi vida me sentía grande e invencible cuando usaba zapatos de tela.

No me gustan los regalos costosos. El mejor presente que alguien me puede hacer es un marcalibro que hable de esa persona. O una postal. Yo adoro los marcalibros, los colecciono y los uso.

Sueño con ser padre. Tener hijos. Ser abuelo. Estar rodeado de nietos y narrarles cuentos los domingos debajo del naranjo de la casa, en el patio, sentados en la grama.
Esas son algunas de las cosas que me gustan.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Mis cosas raras

Con este post, rompo el silencio que tenia desde hace semanas mi blog. He estado fuuuullll entre la universidad y el trabajo, como la mayoría de la blogósfera caraqueña, así que no pude actualizar antes.

Tengo muchas cosas que contar, pero primero quiero responder, a destiempo, lo sé, una cadena que me mandaron. Daniel y Gordi gay me pusieron dos tareas. Dani que hablara de mis cosas raras, y Gordi gay que contara 8 cosas personales. Van diez, dos de ñapa.

1.- Me dan ataques de pánico. Sí, ataques de pánico. Hace un año fui a terapia y lo estoy trabajando, ya estoy mejor, gracias a Dios, pero cuando la ansiedad se salió de control fue una época personalmente difícil. De hecho, parte de la idea de tener este blog era poder drenar mi historia, contarla, desde el “anonimato” relativo que te ofrece internet.

2.- Cuando tengo sexo, no acabo. Puedo tirar toda la noche, en cualquier rol (activo o pasivo) y no necesito acabar, eyacular. Soy lo que diríamos en criollo “un hombre multiorgásmico”. Eso me encanta. Tengo orgasmos, más y más intensos, sin necesidad de eyacular. Eso desde que comencé a masturbarme en mi adolescencia. Luego encontré varios libros que explicaban el asunto: soy un tipo multiorgásmico, de manera natural aprendí a diferenciar la eyaculación del orgasmo. Y es lo máximo. A veces es fastidioso cuando estoy con alguien la primera vez porque tengo que echarles el cuento, y con frecuencia insisten en que acabe, como que si eso fuese sinónimo de que la pasé bien. Pero bueno…

3.- Me gusta el olor de mis genitales. Sip. Lo reconozco. Me gusta al final del día estar en mi cama y sentir su olor. Puede que resulte desagradable, pero son mis cosas freak. Además es solo en las noches. A la gente que me conoce, no piense que vivo todo el día tocando y oliéndome las bolas. Jajajajaja. Me lavo las manos como todos los cristianos, antes de saludarlos. Jajajaja.

4.- Siento que vine al planeta a enamorarme muchas veces, a tener varios amores. A ver si me explico. Piensen en esas mujeres de 67 años que han enviudado varias veces y se han vuelto a casar y a cada esposo lo amaron por cosas diferentes… bueno, así me siento, que vine a enamorarme muchas veces y que a cada pareja lo amaré por cosas diferentes.

5.- Tengo vocación de actor porno. Lo reconozco. Mi madre me enseñó desde pequeño que había que enamorarse de lo que uno hacía, de esta forma el trabajo jamás sería algo pesado, sino satisfactorio y gratificante.

Desde que descubrí lo rico que puede ser el sexo, he tenido un pensamiento recurrente. Cuando estoy tirándome a alguien o viceversa, justo en ese momento pienso… que si me pagaran por tirar fuese millonario. No porque tire mucho, sino porque sería una forma divertida de ganarse la vida.

Al principio pensé que tenía alma de puto, pero dándole vuelta a esa idea, caí en cuenta que un puto no escoge con quien tira, y la mayoría de las veces es con tipos realmente desagradables y feos. No pasa lo mismo con los actores pornos. Si es una productora respetable, como Bel Ami, siempre vas a tirar con tipos bellísimos que parecen caídos del cielo, papeados, con los guevos enormes y las nalgas riquísimas. Sería lo máximo.

6.- Cuando muera me gustaría que me cremaran y me esparcieran en una campo de flores, pero no cualquiera sino margaritas. Un campo de margaritas.

7.- En primaria nunca supe qué era una “chuleta”. En Venezuela “chuleta” es una hojita que uno hace antes de un examen para copiarse, hacer trampa. Cuando la maestra le decía a alguien en un examen “¿Por qué miras al techo? ¿Estás esperando que te caiga una chuleta del cielo?”, no entendía a qué se refería. Todos los niños se reían y yo me reía porque a los demás les parecía muy obvio. Pero cuando la maestra decía eso, yo sólo me imaginaba las chuletas que salían en Tom y Jerry, las que se comía el perro. Y no entendía el chiste. En secundaria supe qué eran las chuletas.

8.- Siempre me sentí feo, muy, muy feo. Horrible. Desde pequeño, no sentía que pudiera ser atractivo, ni sexy, ni nada de eso. Me sentía identificado con el patito feo, con Betty. Mi historia favorita de Disney era el Jorobado de Notredame porque me sentía como él. He trabajado mi autoestima en terapia y ha mejorado mucho la imagen que tengo de mí mismo, y sigo trabajando en eso. A veces me sorprendo pensando “¿qué hace este tipo (el de turno) conmigo?”.

9.- Desde hace un tiempo para acá relleno mi jean. Me explico. Toda la vida fui flaquito y muy alto. Estaba acostumbrado a comprar jeanes por arriba de mi talla para que no me quedaran “brinca pozos” (muy cortos, pues). Esto hacía que siempre me quedaran anchísimos en la cintura y los amuñuñaba. Se veían horrible.

En el último año fui al gimnasio y aumenté de peso (como willy). Aunque fue progresivo, fue con los jeanes que me di cuenta que mi cuerpo estaba cambiando, creciendo. Antes no podía salir sin cinturón porque se me caían los jeanes. Ahora los uso sin correa. Y me aprietan, las piernas, las nalgas. Es lo máximo.

El otro día saliendo de la urbanización un tipo bello me buceó, descaradamente, bajo la velocidad de su auto y todo, se asomó por la ventana del conductor y me vio, lo vi, y me estaba viendo el culo, casi se sale del carro, fue comiquísimo. Fue lo máximo. Ahora los jeanes me quedan ajustados.

10.- Soy un niño en el cuerpo de un hombre, grande, más de 1.85 cm, con voz de hombre, pero en el fondo, sigo siendo un niño, ingenuo, que se ilusiona y sigue creyendo que las “chuletas” son en verdad “chuletas”.

Un largo camino a casa

Un largo camino a casa. Norah Jones, Jorge Drexler, Macy Gray. Diego Torres, Juan Luis Guerra, Gloria Stefan, Juanes, Dessedre, Laura Pausini, Luis Fonsi, Ricky Martín, Jarabe de Palo, Lolita, Rosario, Calle 13, Rosana, un largo camino a casa. Ellos me acompañan, a casa, de regreso.

A veces estoy cansado, me siento cansado y me provoca parar, pisar el freno. Como lei el otro día “Que alguien detenga el mundo que me quiero bajar”. Esos días que me siento así, me provoca renunciar al trabajo, irme a un sitio lejos, muy lejos de aquí, a una playa o una montaña, y montar un pequeño restaurante, a la orilla de la playa o una posada al pie de la montaña. Y sentarme a disfrutar la vida, cada día, y leerme todos los libros que he querido leerme, y que están en lista de espera, en una ruma en mi cuarto o en un estante de mi biblioteca. Como la publicidad de Coca Cola, “Un aplauso para el que lo hizo, dejó su trabajo y montó un local en la playa”.

¿Y ese papacito?


Hace unas semanas me tocó ir por razones de trabajo a una zona costera del país. Pocos días, mucho trabajo, y finalmente el último día en la mañana pude bañarme un rato en la playa.

Un compañero de trabajo llevó su cámara fotográfica. Nos tomó fotos y luego en el aeropuerto nos las estaba mostrando.

Viendo y viendo fotos veo esta que está acá arriba y le pregunto dónde estaba ese papacito, porque yo en la playa no vi nada bueno. Mi compañero de trabajo ve la foto, se acerca y se ríe. ¿Entonces, quién es ese papacito?, le pregunto, y él me ve como diciéndome, “Gafo, si eres creído”. Veo de nuevo la foto y caigo en cuenta… el papacito era yo. jijijiji

Tenía tiempo que no me veía en fotos playeras. Más fino.

La fiesta que quiero este año

Este año fui a la fiesta de mi madrina. Ella tiene setenta y pico de años, su esposo murió hace 4 años, su hija murió el año pasado. Pensé que iba a estar muy triste este año. Pero tiene un poder de recuperación enorme. Comenzó a salir con un señor, se está enamorando de nuevo, y aunque extraña a su hija y a su esposo, ha sabido seguir adelante.

Cuando fui a su fiesta había llenado su casa con flores, de todos los colores, de varios tipos. Estaban hermosos su jardín y su sala. Una amiga le había grabado un cd con música para la fiesta, jazz, bossa nova, una cosa realmente muy rica.

Mi madrina había colocado una mesa con las bebidas, hielo y vasos, otra mesa con cosas para picar, quesos, panes, salsas, y otra mesa con las tortas, los dulces y el infaltable quesillo.

Y la gente llegaba, saludaba, ella les presentaba a los demás, y el ambiente era riquísimo. Si alguien tenía sed, se servía lo que le provocaba, si alguien tenía hambre, igual. La música daba una atmósfera deliciosa. Y no estaba la presión para el anfitrión de que todos deben estar felices, atendidos, contentos. No, no, no.

Cada quien disfrutaba la fiesta como mejor quisiera, y si alguien no estaba a gusto podía irse. Nadie se fue, pero entienden la imagen.

Bueno, eso es lo que quiero hacer este año, y los que vienen. Muchas flores, tres mesas, bebidas, cosas para picar y las tortas, música sabrosa y buena conversa.
Nada de almuerzos, como antes, ni fiestas bailables, ni cumpleaños maratónicos. Solo un espacio para reunirse con los amigos y celebrar un año más de vida, ponernos al día y pasar un rato agradable.

Mis mejores cumpleaños

1
Cuando pequeño mis cumpleaños eran maratónicos. Mi mamá hacía juegos con todos los niños de la cuadra, había carreras de sacos, piñata, concursos, siempre había mucha gente, muchos niños.

Yo soy hijo único y era muy casero y solitario. Quizás mi madre lo hacía para hacerme sentir menos solo ese día.

Pero cuando cumplí 13 años, ella me preguntó qué quería hacer para mi cumple y yo le dije lo que quería.

Ese año había comenzado secundaria. Comencé en una escuela técnica que estaba llena de malandros, demasiado crudo para un niño que venía de un colegio privado, pequeño, y que además era burda de caído de la mata e inocente.

A los dos meses de haber comenzado clases, en noviembre, le dije a mi mamá que me cambiara al liceo donde se habían ido mis amiguitos de primaria, pero ya era muy tarde, para ese año. Tenía que esperar. Fue una horrible espera.

Fue tal mi nivel de desesperación que hice un calendario donde llevaba la cuenta regresiva de cuántos días me faltaban para terminar el año escolar. Fue horrible y desesperante. Afortunadamente sobreviví. En algunos momentos pensé que no podría.

Ese año cumplí 13 años.

Cuando mi madre me preguntó qué quería hacer para mi cumpleaños le dije que no quería esas fiestas maratónicas, estaba triste y deprimido, y sólo quería una torta de fresa y frescolita.

Ese día mi mamá llegó del trabajo con una torta de fresa y una botella de frescolita. Una amiga de ella me había mandado una bolsa grande de cheese tris. Muy rico. Mi mamá me preguntó si llamábamos a los vecinos del frente y le dije que no, que quería cantar cumpleaños solo los tres, mi papá, mi mamá y yo. Esperamos a que mi papá llegara y cantamos cumpleaños.

Tenía mi torta favorita casi toda para mí, una bolsa de cheese tris y frescolita. Fue el mejor cumpleaños que recuerde por años.

No sé porqué pero ese día, cuando llegó mi mamá del trabajo, yo estaba en la sala, en una colchoneta, creo que ese día no quise ir a clases. Realmente estaba muy triste.

Ese fue el mejor cumpleaños que recuerde por muchos años.

2
Otro cumpleaños que recuerdo fue uno que vino Darío, mi ex. Fue el primer año de la ansiedad, yo estaba comenzando con los síntomas. Tenía 5 meses y la situación se hacía más intensa. Había quedado con él que nos veríamos en Caracas, pero no pude subir, le dije que nos viéramos en un centro comercial cerca de mi casa, pero tampoco pude salir de mi casa, le llamé llorando para ver si él podía venir a mi casa, y él vino.

Le compré una botella del refresco que a él le gusta. Él me trajo un regalo y una bolsa grande de cheese tris. Fue genial. Él ya conocía la historia. Estuvimos los tres, mi mamá, Darío y yo. Hablamos un rato, lo abracé, cantamos cumpleaños, comimos torta y él volvió a subir. Lo acompañé hasta la parada.

Lo que me gustó de esos dos cumpleaños es que no había mucha gente. No había gente que atender, que servirles la comida, no tenía que estar pendiente si estaban disfrutando la fiesta, si estaban conversando, si estaban solos, si se sentían bien. Sólo estaban personas queridas, pocas, pocas personas queridas. Eso me gustaba. Todavía me gusta.

Mi primera marcha

La primera vez que fui a marcha por la diversidad sexual fue en el 2001, el primer año que se hizo en Venezuela. En 1994 hubo un intento de marcha pero se hizo en la noche, en el boulevard de Sabana Grande y tuvo muy poco impacto en los medios.

La del 2001, en cambio, fue precedida por varias actividades en el mes del orgullo por la diversidad sexual. Un festival de cine, un congreso, una miniolimpiadas en el Parque del Este y mucha presencia en medios.

Ese año se conformó la Red de organizaciones LGBT de Venezuela, como parte de una investigación en prevención de VIH en hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH) en los países andinos.

La semana antes de la primera marcha yo todavía no estaba seguro si iba a asistir o no a la concentración. Se convocó a una reunión en el Ateneo de Caracas el jueves y gracias al ambiente de esa reunión, yo terminé de decidir que iría.

Entre los organizadores había algo de preocupación sobre el número de personas que finalmente marcharían por el boulevard. Algunos hablaron de 20 personas, los más optimistas pensaron en 80.

Uno de ellos dijo que no importaba. “Si somos 20 marcharemos 20”.

La otra preocupación fue la actitud que tomarían los buhoneros (vendedores informales) que estaban en todo el boulevard. Otro dijo que Sabana Grande YA era una zona gay, y es cierto. Muchos locales de ambiente, tascas, saunas y bares se encuentran en el boulevard. Así que los buhoneros no iban a ver algo diferente a lo que ya estaban acostumbrados a ver.

El día de la marcha me fui con una gorra. Tenía un susto en el estómago. Pero apenas llegué a la Plaza Brión en Chacaíto entendí que quería marchar sin gorras, ni lentes oscuros, ni nada de esa vaina. Estuve un rato entre la gente, vi algunas amigas conocidas, hablamos, y justo cuando comenzó el grupo de samba a tocar, la marcha arrancó.

Ese primer momento fue mágico. Éramos más de mil personas y estábamos haciendo historia. Todos y todas. Cuando arranca la marcha pasamos frente al cine Brodway y fue un momento mágico. La primera marcha gay de Caracas.

Lo único que quería era gritar a los 4 vientos que era gay y que estaba feliz por ello. Y eso hice, durante toda la marcha. Me tomé una foto con el reloj de la torre La Previsora de fondo, pero nunca revelé el rollo. Algún día lo voy a hacer.

Fue un día hermoso y memorable para mí. Mi primera marcha del orgullo gay.