lunes, 15 de agosto de 2011

Cuando sea grande quiero rescatar animales de la calle


Cuando sea grande quiero rescatar animales de la calle

1
En mi cumpleaños 27, mi amigo Javier me regaló dos gaticos callejeros. Neko Chan y el Catire. Los había conseguido en la Asociación de Protección Animal (Aproa).

El catire se fue a la casa del lado. A los días se enfermó y murió. Neko Chan se quedó solita y a los dos meses, le busqué compañía en Aproa. Ahí encontré a Manchita y Pancha.

2
No sé si fue el reloj biológico, pero desde entonces cada vez que veo un animal en la calle, me dan ganas de recogerlo y buscarle un hogar.

El mundo puede ser tan cruel, rudo y poco amable, que se me arruga el corazón si no puedo hacer algo por ellos. Me da mucha tristeza si veo a uno arrollado en la autopista.

Hay gente que cuando quiere salir de sus mascotas, los bota en la autopista para que un carro los atropelle. Una crueldad.

El otro día subiendo a Caracas, frente a la Villa del Cine en Guarenas, veo a dos perros en la isla del medio de la autopista. Los habían botado allí. Un perro amarillo grande y una negra más pequeña. Estaban muy asustados.

Intenté pararme pero iba en el canal rápido y era peligroso. Al día siguiente cuando pasé a buscarlos, estaban atropellados. Me puse muy triste. Yo pude haber hecho algo por ellos, y no lo hice.

3
En estos años he rescatado a varios animales de la calle.

Canelita era una perrita que estaba en el Centro de Rehabilitación Integral del Rodeo. Me la llevé a la casa, le curamos la sarna y luego una amiga de mi mamá decidió adoptarla.

Azabache era un gatico bebé negro, botado en la parada de carros para Guarenas. Tenía una patica lastimada. Nos lo llevamos al terreno de la montaña, lo curamos y mi papá le buscó casa.

Dos cachorros cerca de mi trabajo también los encaramé en mi carro un viernes en la mañana y ahora están felices en la montaña con un vecino de mi padre.

El último fue Bandido, un gatico en la misma parada de autobuses de Guarenas. Ahora le hace compañía a Bombón, el otro felino de la casa.

4
Lo último que quiero hacer lo descubrí leyendo una biografía de Leonardo Da Vinci. Él compraba pajaritos y los liberaba. La idea me encantó y comenzaré a hacerlo. Un ave presa en una jaula es un contrasentido. Si los pajaritos tienen las alas muy cortas, se las dejamos crecer y los soltamos en la montaña.

5
A veces pienso que si tuviera mucho dinero financiaría una ONG que cuide y de albergue a animales de la calle. Ellos se merecen una oportunidad.

Sé que esto no sonará bien, pero es lo que siento. Puedo llegar a sentir más empatía con un animal de la calle que con otros seres humanos.

Quizás sea una imagen idealizada de los animales, pero hasta la fecha no he conseguido a uno que sea cruel ni intrínsecamente malos. Al contrario, son superagradecidos, cariñosos y leales.

6
Mis amigos bromean conmigo. Dicen que si sigo así, terminaré siendo un viejo soltero. Yo ya les ofrecí cupo en un ancianato que montaré cuando todos estemos masticando el agua. Además estaremos rodeados de gatos y perros.

Mi amiga Silvia Bolívar me dice que el príncipe azul no va a tocar la puerta de mi casa. Tal vez ella se equivoca. Quizás sea un veterinario que haga visitas a domicilio.

Si en el futuro, estoy económicamente muy solvente, montaré un local que cuide animales de la calle y les busque casa. Y si no le conseguimos casa, se quedarán conmigo hasta que se mueran de viejitos.

Lo que sí es seguro es que seguiré rescatando perros y gatos que están pasando roncha la calle. Y espero comenzar pronto con los pajaritos enjaulados. Todo esto es algo que me llena y vale la pena.

2 comentarios:

Leo Carioca dijo...

Un día, tengo la intención de adoptar un perro abandonado.
Por ahora, no tengo tiempo ní dinero para eso. Pero está en mis plano hacerlo un día.

Mifrero dijo...

¡Ay! ¡¡¡Qué bello!!! yo también quiero ser lo mismo cuando sea grande ;-). También tengo mis cuentos de rescate pero en un comentario el espacio es muy reducido.

Eso de que sientes más empatía con los animales que con los seres humanos, lo entiendo perfectamente. Perdí hace tres años a mis perros en el "divorcio" y aún los extraño o lloro cuando veo sus fotos.

Me gustan tus post, mucha autenticidad y mucha sinceridad.

Un abrazo grande.