Me gustó el inicio de este cuento de Aimee Bender.
"Aquel muchacho había nacido con dedos en forma de llave. Todos excepto uno, el meñique de la mano derecha, tenían relieves afilados en el lado interno, a todo lo largo, y un círculo plano en el extremo. Estaban hechos de carne, con nervios y poros, pero con una textura más firme, más dura y contundente. De niño lo pasó mal aprendiendo a sostener la pluma y a usar las tijeras, pero era perseverante y se inventó en seguida un método propio. La tarea que le importaba era encontrar las nueve puertas".
Generación quemada, una antología de autores norteamericanos. Editorial Siruela. 2005
1 comentario:
Muy buen comienzo
Publicar un comentario