
Agosto’08
Como un juguete roto,
quebrado, astillado,
descompuesto, dañado,
así me siento.
A veces me pregunto si hay heridas que nunca sanan.
El dolor sirve, es útil. Te indica cuándo algo no está bien. Te duele una muela y vas al odontólogo. Te duele la espalda y vas al médico. Te duele el pecho y vas al cardiólogo.
Todavía me duele el corazón. Sigue roto. Sigue dañado. Han pasado tres años y todavía duele. Pensé que ya estaba listo para enamorarme de nuevo, atreverme, lanzarme al agua, pero no pude. No puedo, todavía no puedo, todavía duele. ¿Algún día dejará de doler? ¿Cómo se arregla un corazón roto? ¿Cómo se repara? ¿solo o acompañado? ¿Puede sanar? ¿Hay heridas que no sanan? ¿La mía sanará?
1 comentario:
hola Willy,
tus heridas sanaran... algún día.
Mientras tanto no pienses tanto.. ACTÚA.
No olvides el sabio refrán: un clavo saca a otro clavo.
O dicho de otra manera, cuando te propongas no seguir enfrente de una puerta que ya está cerrada para tí... girarás la cabeza y te darás cuenta que hay una multitud esperando ser tocadas.
Saludos,
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